Cuando llega el verano, los adultos solemos celebrar el buen tiempo, las jornadas con más horas de luz y la sensación de libertad. Aunque también es cierto que podemos llegar a sentir cierto caos al salir de la rutina del invierno, especialmente cuando hay niños en casa.
Para los más pequeños, este cambio al periodo vacacional tampoco es sencillo de gestionar. Como ya te hemos contado en este post, los niños de hasta 4 años encuentran seguridad en la previsibilidad de las rutinas y, el verano, con sus horarios más flexibles, con su ropa distinta a la del invierno, sin ir a la guardería y con sus nuevos escenarios y compañías, puede generarles desconcierto, cansancio e incluso irritabilidad.
¿Cómo acompañarlos en esta transición sin forzar? Aquí te dejamos algunas claves para facilitar el cambio que supone salir de la rutina del invierno y adentrarse en los meses de verano.
Claves para que no se desate el caos al salir de la rutina del invierno
1.- Anticipar, no improvisar.
Aunque el verano invite a la espontaneidad porque el tiempo libre y la climatología la faciliten, los niños necesitan saber qué va a pasar. Un calendario visual sencillo o conversaciones breves (“mañana iremos al cole con ropa más fresquita, en vacaciones es la que llevarás…”) ayudan a prepararles emocionalmente para los nuevos hábitos.
2.- Mantener ciertas rutinas clave.
No es necesario replicar el horario de invierno, pero sí conviene conservar algunas anclas del día: la hora del desayuno y de la merienda, un momento tranquilo antes de dormir o un espacio para el juego libre, por ejemplo. Estos rituales aportan estabilidad en medio del cambio y deben intentar mantenerse, en la medida posible, durante las vacaciones estivales.
3.- Ropa ligera, sí… pero con transición.
Pasar de botas a sandalias y manga corta no siempre es bien recibido. Algunos niños rechazan los cambios de ropa porque afectan su percepción corporal. Permitirles explorar las nuevas prendas en casa o elegirlas contigo puede hacer el cambio más llevadero.
4.- Ajustar el descanso al nuevo ritmo.
El aumento de luz y actividad puede alterar el sueño. Asegúrate de mantener espacios tranquilos y evitar la sobreestimulación en las horas previas al descanso. Incluso en vacaciones, los niños pequeños siguen necesitando dormir la siesta o tener momentos de pausa.
5.- Hidratar y alimentar según la estación.
El calor modifica el apetito. Ofrece alimentos frescos, ligeros y ricos en agua, como frutas, yogures o verduras crujientes. Aquí ya te dimos algunas ideas que puedes repasar. Y recuerda que hidratarse no es solo beber agua: los juegos con agua o las frutas también cuentan.
6.- Validar sus emociones.
Si notas que tu hijo está más irritable, demandante o cansado, puede que no esté sabiendo expresar lo que siente ante tanto cambio que ha supuesto pasar de las rutinas del invierno a la “libertad” del verano. Comentar de manera natural sus emociones (“¿estás cansado?”, “parece que no te gusta esta ropa nueva”, “¿tienes mucho calor?”, “¿te gustan tus amigos del pueblo”? …) le ayuda a sentirse seguro y a percibir que lo que le está pasando es normal, dentro de su alcance de comprensión.
El verano es una época esperada, pero también exige adaptación cuando hay niños pequeños. Si acompañas a tus hijos con paciencia y pequeñas rutinas que los sostengan, salir de la rutina del invierno y afrontar el verano puede convertirse en una experiencia positiva para toda la familia. Y es importante que iniciemos esta transición ahora, como hacemos en Escuelas Jauja para que los niños se vayan aclimatando a lo que van a vivir en cuestión de semanas que será cuando finalice el curso.
Pero no te preocupes que ya tenemos abierta la matrícula para el próximo curso 2025-2026. Así que tanto si tus hijos ya son alumnos/as como si buscas colegios privados en Majadahonda para tus niños pequeños, te invitamos a venir a vernos y conocer nuestras instalaciones, ¡te encantarán!
