Abuelos cuidadores al rescate en verano: confianza, flexibilidad y unas normas básicas.

Con la llegada de las vacaciones escolares y el cierre de los centros educativos infantiles, muchas familias se enfrentan al mismo reto de cada año: encontrar una fórmula que les permita conciliar sus obligaciones laborales con el cuidado de los hijos pequeños.

En estos casos, los abuelos se convierten en un auténtico salvavidas asumiendo durante semanas una parte importante de la atención diaria de los peques.

Sin embargo, esta situación también tiende a generar ciertos conflictos entre algunos padres y los abuelos cuidadores, especialmente cuando observan que los abuelos no siguen sus indicaciones o no hacen las cosas exactamente igual que ellos.

Y como esta es una conversación recurrente con muchos padres de alumnos de nuestro centro Escuela Jauja, hoy hemos querido reflexionar sobre el tema tanto para pedir “cierta relajación” a los padres que tienen que entender que los abuelos no son cuidadores profesionales ni tienen la obligación de reproducir al detalle sus rutinas familiares, como para aconsejarles sobre qué normas o indicaciones deben darles para que todo vaya bien.

Relájate con los abuelos cuidadores, se lo debes

Como decíamos al comienzo del post, los abuelos se convierten en los grandes aliados de los padres cuando llega el verano y termina el curso escolar. Sin embargo, no podemos olvidar que hablamos de personas que, en muchos casos, tienen cierta edad y que, por muy acostumbrados que estén a cuidar a sus nietos, no es lo mismo pasar a hacerlo todos los días y durante periodos de tiempo más extensos.

Además, insistimos en que no son cuidadores profesionales y en que su papel es diferente ya que desempeñan esta labor de manera voluntaria y con todo el cariño del mundo.

Por ello, es recomendable que, si tus padres o tus suegros te van a echar una mano este verano con los niños, aceptes que gestionarán determinadas situaciones a su manera.

Una mayor flexibilidad y comprensión por parte de los padres suele traducirse en una convivencia más armoniosa para todos.

Sí debes establecer unos criterios y normas básicas

Ahora bien, confiar en los abuelos cuidadores y ser más flexible no significa renunciar a establecer ciertos criterios básicos y normas generales que ayuden a mantener el bienestar y, sobre todo, a evitar que los niños se descontrolen mucho durante el verano.

Algunas de las indicaciones que merece la pena comentar con ellos previamente son las siguientes:

    • Mantener horarios razonablemente estables para las comidas y el descanso, evitando cambios excesivos que dificulten la vuelta a la rutina.
    • Respetar las pautas relacionadas con alergias, intolerancias o necesidades médicas específicas, si las hubiera.
    • Limitar el uso de pantallas de acuerdo con las normas habituales de la familia.
    • Establecer criterios claros sobre la alimentación, especialmente en relación con el consumo de dulces, refrescos o snacks a la hora de la merienda.
    • Definir normas básicas de comportamiento y convivencia para que los niños reciban mensajes coherentes.
    • Facilitar teléfonos de contacto y pautas de actuación ante cualquier imprevisto.

También es importante transmitir estas indicaciones desde el respeto y el agradecimiento. Las normas funcionan mejor cuando se plantean como una ayuda para el cuidado de los niños y no como una lista de exigencias a las personas que te están haciendo un favor.

Del mismo modo, conviene evitar supervisar constantemente cada decisión o corregir pequeños detalles a los abuelos cuidadores si no tienen una verdadera relevancia.

No olvides

Al final, pasar tiempo con los abuelos suele aportar beneficios muy valiosos para los niños. Además de reforzar los vínculos familiares, les permite compartir experiencias, historias y formas de ver la vida diferentes.

Por eso, durante estas vacaciones y hasta que vuelvan a abrir los colegios privados en Majadahonda, quizá el mejor consejo para los padres que podemos darte es que combines unas pocas normas esenciales con una buena dosis de confianza, relajación y flexibilidad. Los abuelos, aunque lo hagan a su manera, suelen dar mucho más de lo que reciben.