Tras las largas vacaciones navideñas, volver a la rutina puede convertirse en un pequeño desafío familiar cuando hay niños pequeños en casa. Porque para muchos que tienen menos de cuatro años, la separación de sus padres después de varias semanas de convivencia intensa en un ambiente festivo resulta especialmente difícil.
Asistir a la escuela infantil, que antes se aceptaba con relativa normalidad, vuelve a convertirse en un auténtico drama que se vive con llantos desconsolados, rabietas intensas y una gran ansiedad emocional en la puerta del aula.
Esta reacción no es extraña y, como padre o madre, podemos decirte que no indica que estés haciendo algo mal. Esa rabieta al llegar a la guardería suele ser una respuesta esperable ante un cambio brusco en sus rutinas y vínculos. La clave está en cómo acompañar ese proceso de vuelta, justo lo que nos gustaría contarte hoy en este primer post del año.
¿Qué hacer ante una rabieta al llegar a la guardería?
1.- Establece durante unas semanas una rutina de despedida clara y consistente:
Los niños pequeños necesitan previsibilidad para sentirse seguros. Despedirse siempre de la misma manera, con un gesto, una frase breve o un pequeño ritual, les ayuda a anticipar lo que va a ocurrir y reduce la ansiedad asociada a la separación. Es importante que esta despedida sea breve y firme, evitando prolongarla mucho aunque el niño llore.
2.- Habla de ello con tu hijo/a:
Si la rabieta al llegar a la guardería no disminuye, puedes hablar con el niño, pero siempre adaptando el lenguaje a su edad, algo que es fundamental. Explicarle qué va a pasar, quién va a estar con él y a qué hora volverás contribuye a que la situación le resulte más comprensible. Aunque no siempre puedan expresarlo con palabras, los niños entienden mucho más de lo que parece y agradecen que se les anticipe la realidad.
3.- Transmite tranquilidad:
Los niños son especialmente sensibles al estado emocional de sus padres. Si perciben nerviosismo, culpa o inseguridad, su angustia puede intensificarse. Mantener un tono calmado, una postura relajada y mensajes coherentes refuerza la sensación de seguridad.
4.- Respeta su tiempo de adaptación:
No todos los niños necesitan el mismo ritmo para readaptarse tras las vacaciones. Algunos lo harán en pocos días y otros requerirán más tiempo. Validar sus emociones, reconocer que echar de menos a mamá o papá es normal y legítimo, les ayuda a sentirse comprendidos y reduce la intensidad de las rabietas.
5.- Comunícate con las docentes de la escuela infantil:
Compartir cómo está viviendo el niño la vuelta a la guardería y cómo discurre cada jornada permite coordinar estrategias entre padres y docentes para ofrecerle un acompañamiento coherente tanto en casa como en el aula.
6.- Crea un pequeño álbum o repasar fotos de la Navidad:
Cuando estéis en casa o durante los fines de semana, puedes probar a realizar esta actividad, presentando las pasadas semanas como una etapa bonita que ya pasó y no pasa nada porque dentro de unos meses volverá a ser Navidad. Esto ayuda al niño a integrar la experiencia sin quedarse anclado en ella, facilitando la transición hacia la rutina actual.
Acompañar una rabieta al llegar a la guardería con paciencia, coherencia y empatía no elimina el llanto de inmediato, pero sí construye una base emocional sólida para que tu hijo afronte los cambios con mayor seguridad.
Y no olvides que sufrirla estos días de vuelta tras las vacaciones navideñas es totalmente normal. En Escuela Jauja lo estamos viviendo cada día, especialmente con los más pequeños. Así que no te preocupes y confía en que todo irá bien aunque les cueste volver a su escuela infantil en Majadahonda.
