¿Cuántas horas de sueño necesitan los niños pequeños?

Septiembre es el mes de la vuelta a la rutina por excelencia. Y también es el mes en el que todos, grandes y especialmente pequeños, solemos tener bastante sueño.

El motivo es obvio: después de semanas estivales con horarios más flexibles, los madrugones para volver a las aulas no sientan nada bien y coger el ritmo puede costar, sobre todo, al comienzo del mes en el que se retoman también las actividades extraescolares y los quehaceres propios del otoño-invierno.

Por eso, las horas de sueño se convierten en uno de los aspectos que más preocupa a los padres que buscan unos hábitos saludables que garanticen un descanso reparador a sus hijos pequeños. Pero, ¿realmente cuántas horas deben dormir cada noche? ¿Es posible mejorar la calidad del sueño de los peques para que aguanten mejor el ritmo diario?

¿Cuántas horas de sueño necesita un niño pequeño?

Vamos a comenzar por la pregunta que más preocupa a los padres: ¿cuántas horas de sueño al día son realmente las recomendables para un niño pequeño en edad escolar?

La respuesta depende principalmente de la edad. Según las recomendaciones de la American Academy of Sleep Medicine, las horas de sueño recomendables son:

    • Los niños entre 2 y 5 años necesitan dormir de 10 a 13 horas al día, incluyendo las siestas. Lo ideal, según esta institución, es que duerman unas 12 horas durante la noche y entre 1 y 2 a modo de siesta.
    • Los niños entre 6 y los 12 años pasan a necesitar de 9 a 12 horas de sueño diarias para garantizar su salud y su descanso.

Por tanto, tu hijo/a de 3 años que acude a una escuela infantil como Escuela Jauja todavía puede necesitar una siesta, mientras que cuando ya asista a Primaria, el descanso suele concentrarse durante la noche.

No se trata de alcanzar una cifra exacta de horas de sueño todos los días, sino de mantener de forma habitual un tiempo de sueño suficiente y reparador.

Claves para mejorar el sueño de los más pequeños

Con la vuelta a los horarios escolares, recuperar progresivamente unos hábitos estables puede costar, pero es necesario establecer una buena higiene del sueño con los pequeños. Algunas recomendaciones son:

    • Mantener horarios regulares: acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora cada día ayuda a establecer un ritmo de sueño estable, también durante los fines de semana.
    • Crear una rutina tranquila antes de dormir: baño, cuento, conversación o cualquier actividad relajada pueden convertirse en señales que indiquen que llega la hora de descansar y que el niño se prepare de forma natural para ello.
    • Limitar las pantallas por la noche: televisores, tabletas, móviles y videojuegos pueden dificultar la conciliación del sueño. Es aconsejable establecer límites y evitar que estos dispositivos formen parte del dormitorio.
    • Cuidar el entorno: una habitación tranquila, oscura y con una temperatura confortable favorece un descanso de mayor calidad.
    • Respetar las necesidades individuales: no todos los niños necesitan exactamente las mismas horas de sueño ni mantienen el mismo patrón de siestas. Si tienes varios hijos, imponer los mismos hábitos a todos puede no ser lo más oportuno ya que habrá alguno al que le cueste más dormirse que a otros.

En resumen

La llamada higiene del sueño no consiste, por tanto, en una única medida, sino en un conjunto de hábitos personalizados que ayuden a convertir el descanso en una parte estable de la vida cotidiana de los pequeños.

En este sentido, las escuelas infantiles también desempeñamos un papel importante al mantener rutinas de descanso adaptadas a la edad y favorecer hábitos saludables desde los primeros años.

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