El verano tiene muchísimas cosas buenas que esperamos con ansia durante todo el año, pero también tiene cosas menos buenas entre las que, sin duda, se encuentra la proliferación de mosquitos e insectos que pueden llegar a hacernos la vida imposible.
Además, como pasamos más tiempo al aire libre jugando en el parque, merendando en el jardín, disfrutando de tardes interminables en la piscina o en la playa… tanto adultos como niños estamos constantemente expuestos a estos animales voladores.
Sus picaduras resultan especialmente molestas para los más pequeños, que suelen reaccionar con un intenso picor y una necesidad casi irresistible de rascarse. Aunque evitar por completo las picaduras de los mosquitos no siempre es posible, sí existen medidas eficaces para reducirlas y para aliviar las molestias cuando aparecen, como queremos contarte hoy en este nuevo artículo.
¿Por qué pican a mi hijo y a mí no?
Una de las preguntas más frecuentes que se plantea todo el mundo es por qué algunas personas parecen atraer más a los mosquitos que otras.
La ciencia ha demostrado que influyen distintos factores como el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, la temperatura corporal, determinadas sustancias presentes de forma natural en la piel e incluso algunos componentes del microbioma cutáneo. No se trata, por tanto, de tener una sangre “más dulce”, como dice el mito popular.
En el caso de los bebés, a los que algunas picaduras de mosquitos les pueden afectar seriamente, el riesgo disminuye evitando la exposición en las horas de mayor actividad de los mosquitos, utilizando mosquiteras en cunas y carritos y vistiendo ropa ligera que cubra brazos y piernas.
Cuando sea necesario también puedes recurrir a repelentes, pero es importante que escojas productos adecuados para la edad del niño y sigas siempre las recomendaciones del fabricante y de los profesionales sanitarios.
Consejos para que no se rasquen las picaduras de los mosquitos
Si la picadura ya ha aparecido, el principal objetivo es evitar que el niño se rasque, ya que hacerlo aumenta la inflamación y favorece pequeñas heridas que pueden llegar a infectarse. Algunas recomendaciones útiles son:
- Aplicar frío local durante unos minutos para aliviar el picor y reducir la inflamación.
- Mantener las uñas cortas y limpias para minimizar las lesiones si el niño termina rascándose.
- Distraer al pequeño con juegos o actividades cuando el picor sea más intenso.
- Utilizar lociones o productos calmantes recomendados por el pediatra o el farmacéutico.
- Vestir prendas frescas y transpirables que reduzcan el roce sobre la picadura.
- Vigilar la evolución de la lesión y consultar con un profesional sanitario si aparecen signos de infección, una reacción exagerada o fiebre.
La prevención y el cuidado de las picaduras de los mosquitos forman parte de las rutinas estivales cuando hay niños pequeños. Aunque, para nosotras, esas rutinas comienzan mucho antes, ya que en nuestra escuela infantil con patio, jardines y zonas verdes en las que los niños juegan, la llegada del calor ya nos pone en alerta.
Por eso revisamos muy bien esas zonas, evitamos acumulaciones de agua, planificamos los juegos en los momentos de menor presencia de polen y mosquitos y enseñamos a los niños hábitos sencillos para proteger su piel. Así, disfrutan del contacto con la naturaleza de forma más cómoda, segura y agradable durante todo el verano.
Y a propósito de nuestra escuela infantil, si estás comparando los mejores colegios de Majadahonda de cara al próximo curso, recuerda que ya tenemos abierto el plazo de matrícula en nuestro cole infantil.
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